Supermercado en pandemia

Hace unos días, fui por primera vez a comprar al supermercado desde que empezamos este confinamiento, hace más de 50 días. Hasta ahora iba Gabriela, pero ese día tenía que dar clases y no había café. Así que decidí que ya era hora que fuera yo. Gabriela me había advertido que era estresante. Y lo fue.

Empecé a prepararme para ir. Primero, escribo la lista de las cosas a comprar y las agrupo en función a los pasillos del supermercado, que me conozco bien porque vamos siempre al mismo. Luego, separo la tarjeta de crédito y me la pongo suelta en el bolsillo. Me pongo la mascarilla, me miro al espejo y parezco un ladrón de bancos. Luego busco bolsas para compra y también el frasco gel de alcohol y me los llevo.

Subo al coche, y me voy. Llego al parking, busco un sitio lejos para no tener coches al lado. Bajo solo con las bolsas, la lista de papel y la tarjeta para pagar. El resto se queda en el coche. Empiezo a sudar por la mascarilla, pensando que cuando llegue el verano, tenerla puesta con 40 grados será horrible. Hago la cola para entrar, a dos metros de todos. Entro, saco del dispensador guantes de plástico y me los pongo. Con un papel impregnado en gel de alcohol limpio el asa del carro, que los tienen sin moneda para no manipularlos. Pongo dentro las bolsas que traje de casa. Saco mi lista en papel, y voy a la aventura. Si hay muchas personas en un pasillo no entro. Sigo sudando. Llego a la parte de frutas y verduras. Busco las bolsas de plástico para meter los tomates. Tengo guantes de plástico puestos así que abrir la bolsa que también es de plástico se torna en una prueba difícil. Luego de un rato, lo consigo. El elástico de la mascarilla me molesta en las orejas. No hay que tocarse la cara. Aguanto. Busco todo rápido, falta harina, no importa, sigo y llego a la caja. Distancia de seguridad. Dos metros. No pongo la compra en la caja hasta que no se fue el anterior. Teniendo en cuento que estoy con mascarilla y la cajera también, y además, nos separa una mampara de metacrilato, casi tengo que gritar para hablar con ella. El efectivo está ya en desuso casi. Pago con tarjeta. Por suerte se inventó el contact less así que acerco la tarjeta y, como aumentaron el límite a más 50 euros para que pida pin, no tengo que tocar el datafono. Qué bien,  la cuenta era de unos 47 euros. Si hubiera conseguido harina, tocaba poner el pin.

Llego al ascensor para bajar al parking. Para llamarlo, le doy al botón con el nudillo. Entro con miedo por si entra alguien más. Parece que la señora de detrás de mí tiene los mismos temores, así que no entra y decide esperar. Llego al coche. Mi coche tiene un sistema, mediante el cual, no es necesario manipular la llave ya que se abre al acercarse con ella en el bolsillo y para abrir el portón trasero, solo es necesario pasar el pie por debajo, por donde está el tubo de escape más o menos. Yo pensaba que era una cosa inútil, hasta que llegó la pandemia. Estos de Toyota ya lo sabían….Ahora llego, paso la patita y se abre sin tocar. Meto las bolsas. Con el nudillo le doy al botón para que se cierre el portón. Dejo el carro, me quito los guantes y los tiro. Subo al coche y me lavo las manos con el frasquito de gel que tengo en el coche. Arranco y me voy.

Al llegar a casa, meto el coche en el garaje. Me bajo, abro la puerta, bajo las bolsas y las llevo directamente a la cocina. Salgo al lavadero, me quito las zapatillas que usé para salir y me pongo unas chanclas de casa. Me quito la mascarilla y la dejo en un sitio que hemos asignado para hacerlo en esta nueva realidad. Paso al baño y me lavo las manos a conciencia.

Mientras guardo la compra tranquilamente e intentando relajarme, pienso: Ya pasó todo, miro el reloj y solo fue media hora ¡!!! Si me pareció una eternidad.

Pero al final, prueba superada ¡!! El mundo está cambiando y toca adaptarse.

Por suerte, las artes culinarias de Gabriela no cambian… que bien huele en la cocina. Me voy a investigar que toca hoy.

3 comentarios en “Supermercado en pandemia”

  1. Ya me gustaba dde que te pusiste la mascarilla, y pensabas en el calor que ibas a soportar….!!! Que pasó con la harina?!🙄 Fuiste por ella….para otro relato de los “cuerdos”😃

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