El pingüino de Miramar

Nuestra promoción del instituto tuvo viajes de egresados a la carta. Las autoridades de nuestro colegio Don Bosco, boicoteó el tradicional viaje a Bariloche. Reunieron a los padres y les contaron que en Bariloche, el maligno nos inocularía con el virus de la maldad y la depravación. Bueno supongo que habrá sido algo así, porque, después de esa reunión, muchos de nosotros nos enteramos que no iríamos a la perdición deseada.

Finalmente fue un desastre, algunos terminaron en Bariloche, otros en Miramar, otros en otros sitios, y otros en su casa.

Yo aporté la opción de ir a Miramar, al ofrecer el apartamento que mi familia tenía allí.

Fuimos 11.  Salimos en el tren de la línea Roca desde la estación de Constitución. Clase turista.

Al llegar a Mar del Plata, fuimos hasta la estación de autobuses. Allí salía “el rápido del Sud” hacia Miramar. No hacía honor a su nombre. 50 km. en 75 minutos hacían que de rápido tuviera poco. Finalmente llegamos a Miramar pero aun nos quedaba caminar casi 2 kilómetros hasta el apartamento.

El apartamento de Miramar de mi familia, debía tener unos 35 m2, compuesto por un dormitorio de matrimonio y un salón comedor. El aforo quedaba ampliamente superado.

Nos distribuimos 5 en el dormitorio, de los que 3 compartían la cama de matrimonio, y dos en el suelo. No había sitio para más.

 En el salón los otros 6. Había 4 plazas en sofás cama y otros dos al suelo.

En la puerta del baño pusimos un cartel en el que cada uno apuntaba cada vez que iba, opción 1 u opción 2, a modo de estadística. El intestino de Claudio fue el más eficaz, con una regularidad envidiable. El del pis estaba más reñido.

Miramar en invierno era como un pueblo fantasma del oeste americano, pero con 10 grados y nublado. Cero personas. Cero diversiones.

Así y todo nos pasaron muchas cosas.

Nuestra dieta era penosa. Recuerdo hacer una sopa crema de guisantes con un solo sobre pero con agua para 11. Como quedaba muy liquida, le pusimos una lata de guisantes para que flotara algo. Lo bueno que nuestro paladar de 17 años sin cumplir, estaba poco desarrollado y nos comíamos cualquier cosa.

Un día vimos a unos tíos en la calle y a alguien se le ocurrió pensar que nos seguían (para qué?) y eso nos tuvo entretenidos unos días, expiando por la ventana y vigilando por si volvían.

Otra vez vimos 2 chicas. Intentamos hablar con ellas, pero nos ignoraban. Finalmente, les pedimos una foto juntos  y accedieron. Al volver a Buenos Aires, ya teníamos algo para mentir y contar como habíamos triunfado.

Recuerdo a Alejandro estrenando su walkman Sony, que era una novedad. El otro día vi un anuncio en el que vendían ese modelo de Sony vintage como el que el tenia, y por el que pedían una fortuna.

Hasta que un día entró en nuestras vidas el pingüino famoso.

Lo encontramos cuando íbamos caminando por la playa. Estaba bastante débil y parecía enfermo. No sé por qué motivo, se nos ocurrió subirlo al apartamento y lo pusimos con agua en la bañera. Luego buscamos a un veterinario y fuimos a consultarle que hacer.

El veterinario nos recomendó que, para que sobreviviera, debíamos limpiarle el petróleo que tenía antes de soltarlo. Y nos pusimos a ello. Compramos una esponja y empezamos a lavarlo con detergente. Era arisco y no se dejaba y protestaba. Hoy pienso que el estrés que tendría rodeado de nosotros sería tremendo. Nuestro amigo Cesar, fiel a su estilo, propuso matarlo y comerlo. Un pensamiento que a nadie le sorprendió, y que ignoramos.

Luego hicimos una sesión fotográfica para inmortalizar el momento.

Finalmente, lo soltamos en la playa, esperando que sobreviviera. Rápidamente, se fue internando en el mar hasta que le perdimos de vista.

Volvimos al apartamento comentando lo ocurrido, y sabiendo que nos había regalado una anécdota que recordaríamos para siempre.

3 comentarios en “El pingüino de Miramar”

  1. qué buena idea la de ir Miramar, y cuántas posibilidades le fueron encontrando a esa salida; la estadística de baño, mortal!!! y el rescate del pinguino, increíble.
    Tus relatos me transportan a las situaciones que contás

    Le gusta a 1 persona

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