Las madres

Hace unos días recibí la noticia de la muerte de la madre de un antiguo amigo. Tenía 88 años. El estaba triste, pero tranquilo. Creo que porque llega un punto en el que sabe que es ley de vida. Nadie es eterno. Y en el fondo, creo que está contento de compartir tantos años con ella.

Cuando me entero de estos hechos tristes, Comparto la tristeza pero también siento una cierta y rara envidia sana de los que hoy sufren la perdida, porque aunque hoy tengan dolor, compartieron muchos años.

Mamá murió joven. Tenía 48 años el día que un accidente de tráfico acabó con su vida. Un mediodía comimos juntos y a las 6 horas yo estaba despidiéndome de ella en un hospital. A mis 18 años su marcha fue devastadora para mí. Cambió mi vida y me costó años superarlo. Aun hoy mi mente llora virtualmente su ausencia cada vez que tiene un recuerdo.

A lo largo de casi 40 años desde entonces, casi a diario, imagino el mundo paralelo en el que esa farola no se hubiera cruzado en su camino. Quizás, en ese mundo paralelo, yo sería un ingeniero que vive en Buenos Aires y se queja de la subida del dólar, pero los domingos al mediodía, pasa por su casa para almorzar en familia. Esos sabores que quedaron en el recuerdo y no volvieron. Allí, ella les preguntaría a sus nietas todo lo imaginable. Siempre añoraba el día que tuviera nietos, pero no llegó a tiempo. No soy creyente. Sé que ya no existe. Pero intento que no desaparezca en mi mente. Ese universo alternativo es una forma de mantenerla viva.

Supongo que todos jugamos alguna vez a poner un nombre de alguien conocido en el buscador de Google y ver los resultados de la búsqueda. Ella murió en una época analógica. Cada tanto yo lo intento con su nombre, con la esperanza de que surja algún resultado. No hay nada. La era digital nos hace ver algo de todos. Pero los que se fueron hace mucho están fuera del sistema.

Tampoco tengo videos, ni grabaciones de alguna conversación. Solo me quedan viejas fotos y alguna carta. Muchas veces hago esfuerzos. Intento recordar su voz. Algo casi imposible, aunque memorizo algunos diálogos que hemos tenido. Dicen que el tiempo borra los recuerdos. Yo tengo la suerte de tener una gran memoria, y por eso la ejercito cada día para que esos recuerdos no se borren.

A mi manera, hice que estuviera presente todo este tiempo. Creo que hice de su ausencia una presencia, que me acompaña cada día.

12 comentarios en “Las madres”

  1. me demoré en la lectura por la fuerte emoción del título viendo cerca la foto de Dina.
    Nombrándola está.
    La recuerdo con gran cariño. Fue una hermosa amorosa mujer.
    Te abrazo

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  2. […] Mi madre conoció a su mejor amiga en mi colegio. Ambas eran madre de alumnos, y participaban en las actividades de la asociación de padres. Compartieron muchas tardes allí y forjaron una amistad que perdura.  Sigue siendo su amiga, pese a que mi madre no está entre nosotros desde hace 38 años. Digo que nunca dejó de ser su amiga porque siguió todos estos años, estando presente en mi vida, intentando suplir su ausencia.   […]

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  3. […] España es uno de los pocos países del mundo, en el que sus ciudadanos  tienen dos apellidos. Esto hizo que durante tres años tuve que responder un “no tengo”, cuando me lo pedían, explicar porque no lo tenía.   En 1992 al adquirir la nacionalidad española,  mi nombre creció, agregando el apellido de mi madre al DNI. […]

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