La última del año

El uno de enero será el día siguiente al treinta y uno de diciembre. Uno más. Nada especial. Quizás durante unos días nos costará acostumbrarnos a decir 2021. Pero poco más. Sin embargo, es el final de un ciclo, aunque sea numérico, y parece que los finales de ciclos son propicios para reflexionar y hacer un balance.

Todos tenemos años intrascendentes y otros marcados en rojo, que los recordamos por algún motivo. Recuerdo que cuando era niño esperaba el todavía lejano año 2000. Pensaba que tendría 36 años y fantaseaba sobre donde estaría y con quien. Luego llegó y lo único reseñable fue el famoso efecto 2000 informático, que nos decían que sería caótico y al final no pasó casi nada, y solo sirvió para que unos pocos ganaran dinero con el miedo de las empresas.

Este 2020 será uno de esos, que muchos recordaremos con el tiempo. La pandemia nos cambió la vida a todos. Es el año en que aprendí a vivir en confinamiento, a ponerme mascarillas, a usar litros de gel para desinfectar las manos, a mantener distancias. A sentir raras sensaciones, como cuando miro con reticencia los lugares atestados de gente. O retrocedo instintivamente si alguien se me acerca sin mascarilla. O cuando escucho toser a alguien cerca, y me surge un pequeño miedo irracional, al temer que esté abducido por el virus. Ya no comparto vasos, cucharas, platos, etc. Tantas cosas nuevas.

Un año en que la economía fue una ruina para todos, o casi todos. Supongo que a los fabricantes de mascarillas o hidrogel no les habrá ido tan mal. Muchos aprendimos a trabajar más desde casa, y otros masticaron su preocupación por la incertidumbre laboral.

Muchos sufrieron la enfermedad con mayor o menor incidencia, y otros muchos se fueron…

Empecé el año con muchas expectativas. Teníamos algunos viajes de vacaciones en mente. Proyectos de trabajo….Pero todo se torció un día de marzo. Los viajes se quedaron pendientes. Tocó trabajar desde casa  a media máquina. Dejé de ver a muchos amigos, para pasar a tener contacto telefónico con ellos….

Pero no todo fue negativo. Tuve cosas muy buenas.

Me reencontré con la filatelia, que había sido una afición desde que tenía 10 años, y que tenia abandonada  hacía unos 20, y le dediqué un par de meses de confinamiento. Esos días enteros interminables del confinamiento más duro, se me pasaron rapidísimo. Desde después de desayunar hasta la noche, concentrado en mis sellos y escuchando música. Fue una terapia fantástica.

Aprendí a usar aplicaciones como zoom y tuve más videollamadas que nunca. Recuperé el contacto perdido con viejos amigos, y descubrí a personas con las que tenía escasa relación, y que durante este año nos conocimos sin vernos presencialmente, y disfrutamos compartiendo nuestro día a día, nuestras aficiones…

Y empecé este hobby de contar mis historias.

Casi sin querer, el primer día de confinamiento de marzo, escribí el primer reporte de un diario de confinamiento, para mi grupo de whatsapp de amigos del instituto, con el que mantenemos contacto después de 40 años, y más de 10000 kilómetros de distancia. Ese reporte fue evolucionando y se fue enriqueciendo con anécdotas del pasado. Y cada vez me encontré mas a gusto escribiendo. Nunca en mi vida había escrito. Pero parece que a muchos de los que lo leían, les gustaba lo que yo escribía, y me animaban a seguir. Y del reporte diario pasé a contarles historias, que narraban momentos de mi vida y de la de algún amigo. Y de allí a escribir más historias y hacerlas públicas en este blog. Se puede decir que es un blog producto de la pandemia.

Así que esta historia es un agradecimiento a  todos los que me leen, y que hacen que cada día quiera contar más cosas.

Seguiré dando guerra en 2021 que será mejor, que para eso hace falta poco.

6 comentarios en “La última del año”

  1. Comparto tus palabras, de planes frustrados y de ilusiones que han de esperar. Celebro que nos cuentes historias, para mi es algo importante escribir, porque me desahoga. Tal vez la pandemia nos haya enseñado facetas nuevas que teníamos escondidas. Si es así, habrá servido de algo. Bueno, también para darnos cuenta de lo vulnerables que somos. Felices Fiestas y nos leemos por aquí. Un fuerte abrazo.

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  2. De que nos cambiò la vida este año, no hay duda. De que nos ayudò a ser màs instrospectivos, a disfrutar de nuestra propia compañìa, a hacer cosas diferentes tambièn (en mi caso aprender con el bùho un curso bàsico de francès,dibujo digital, desempolvar mi blog, y leer màs. No se me ha muerto nadie, estoy sana y el virus “no me ha abducido” (me encantò la frase). En fin que tengas un buen año 2021, que a todos nos traiga esperanza. ¡Saludos!

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