La amiga de mi madre

Cuando a todos nos tocó por primera vez a tramitar nuestro DNI, se nos asignó un número, que sería para toda la vida. Podremos cambiarnos el nombre y hasta el género, pero el DNI siempre tendrá el mismo número.

Con la familia pasa lo mismo. Desde que nacemos tenemos asignada una. En ese grupo de personas tendremos unos que son compañeros para toda la vida, algunos con los que lamentamos no tener una relación más cercana, otros que solo saludamos en los cumpleaños, y siempre hay unos, a los que nos gustaría borrar de la lista. Son los nuestros y nos tenemos que conformar con lo que nos ha tocado.

Pero siempre hay un plan B. Y es la otra “familia” que uno elige como propia. Son aquellas personas nos encontramos por la vida, y pasan a ser indispensables. Son esos amigos que pasan a ser “hermanos”, “tíos” y hasta “segundas madres”

 Mis padres me enseñaron muchas cosas, pero una que me quedó grabada siempre es la entrega y fidelidad a los amigos de verdad.  Cuando un amigo estaba en apuros, había que arrimar el hombro y ayudarle.  A veces, veía a mi padre salir corriendo un domingo a solucionar un problema de un amigo.  No importaba la hora, Había que ir. Y sin esperar nada a cambio, como debe ser.

 Así es como aprendí que, muchas veces, con los amigos que uno elije se establece una relación más profunda que con la familia carnal.

Como uno replica muchas veces los modelos de los que aprende, a lo largo de mi vida, yo siempre intenté hacer lo mismo con mis amigos, que lo que veía que hacían mis padres con los suyos. Creo que, aun con unas cuantas decepciones, la gran mayoría de veces, me fue muy bien y me rodeé de muy buena gente.

Mi madre conoció a su mejor amiga en mi colegio. Ambas eran madre de alumnos, y participaban en las actividades de la asociación de padres. Compartieron muchas tardes allí y forjaron una amistad que perdura.  Sigue siendo su amiga, pese a que mi madre no está entre nosotros desde hace 38 años. Digo que nunca dejó de ser su amiga porque siguió todos estos años, estando presente en mi vida, intentando suplir su ausencia.  

Recuerdo como si fuera hoy, el día del entierro de mamá, en el mismo cementerio,  me separó, me abrazó,  y me dijo que estaría ahí, siempre que la necesitara. Y así fue. Todo el tiempo estuvo ahí. Nadie de mi familia hizo algo similar.

Me acompañó en todas mis decisiones. Cuando decidimos con Gabi irnos a vivir juntos, solo ella lo celebró, pese a que quizás no lo compartía,  invitándonos a comer a su casa en familia, y dándonos un regalo en los postres. Ese fue el único regalo de “boda” que recibimos. Cuando finalmente nos casamos en ceremonia civil, estuvo en la puerta, tirándonos arroz. Y en mi camino hacia Madrid, se interesó permanentemente de todo lo que nos pasaba. Se alegró del nacimiento de mis hijas. Y cuando mi padre enfermó, y yo estaba a un océano de distancia, se ocupo de cuidarlo hasta su muerte. Y luego también tuvimos oportunidad de compartir unas vacaciones juntos en Madrid.

El día de mi boda

Cada viaje que hago a Argentina, disfruto mucho viendo a mis viejos amigos, pero siempre hay un día reservado para ir a su casa a comer y pasar la tarde.

Allí, nos ponemos al día de nuestras vidas y recordamos momentos del pasado. Tiene la sabiduría de años vividos y  admiro su independencia y su filosofía de vida. Me da mucha paz cuando disfruto de esa tarde en su casa. 

Su forma de actuar, ha sido la continuación de ese aprendizaje que aprendí de niño en mi casa.

Mañana cumple 83 años y sigue siendo la mejor amiga de mi madre.

Muchas felicidades Noemí. Gracias por todo.

30 comentarios en “La amiga de mi madre”

  1. Siempre encontramos, en el camino de la vida, una persona especial que nos brinda muchísimo más de lo que creemos merecer. A veces, no nos damos cuenta que está a nuestro lado y la dejamos pasar sin aprovechar la oportunidad. Felices de aquellos que percibimos esa energía especial que nos envuelve como un abrazo y la amamos por siempre. Y disfrutamos plenamente de cada segundo compartido. ¡Gracias por tu relato! Me encantó.

    Le gusta a 1 persona

  2. Esto demuestra que no solo Noemí es una gran persona sino que también lo eres tú, de oto modo no podríais haberos encontrado y seguir esa relación tan profunda y tan hermosa a pesar del tiempo y de la distancia. Gracias por este relato, renueva nuestra fe en las personas.

    Le gusta a 1 persona

  3. Maravillosa historia de vida! Has homeneajado a quien, sin tener lazos de sangre contigo, dejo de lado supongo una o varias veces sus propios compromisos, para seguir acompañándolos quizas guida por el alma de tu madre. Es tal cual dices; a veces en alguien extraño a nuestro grupo familiar , encontramos nuestro Arcangel que nos guia y nos provee. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  4. La querida Noemí!! qué adorable relato, habla de Noemí, de vos, de Renato y Dina, de la amorosidad y las amistades entrañables. Gracias Amigo querido por estos regalos. Los espero, los disfruto. Te abrazo grande. Ya te imaginarás que la emoción me desborda en los ojos.
    Feliz Cumpleaños para Noemí

    Le gusta a 1 persona

  5. Cuanta razón tienes cuando dices que tienes la familia que te toca y la otra familia que es la que tu eliges a lo largo de la vida. Noemí tiene que estar muy orgullosa de tí y tu de ella. Enhorabuena por tener una relación así en tu vida!! Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s