Funerales

A lo largo de la vida, los acontecimientos importantes suelen agruparse en el tiempo. Así, tenemos fases en lo que predomina son las bodas, luego otras, en que abundan los nacimientos, un momento de divorcios y otro de funerales. Tiene cierta lógica, ya que los ciclos de nuestras vidas suelen ser parecidos con el de nuestro entorno.

Esos acontecimientos son momentos de encuentros. Algo así como en la película “cuatro bodas y un funeral”.

Los funerales o velatorios son los más tristes, por razones obvias. Y de estos tengo un primer recuerdo. Era el de mi abuela materna. Se llamaba Mariana, o Marianina en italiano, ya que había nacido en el pueblo de Buonalbergo, en la provincia de Benevento, al sur de Italia.

Mi abuela murió en 1970, cuando ya aun no había cumplido los 6 años. Mi abuelo decidió velarla en una habitación de su casa. Recuerdo ver el cajón y en la cabecera una cruz encendida de neón azul. Esa imagen es mi primer recuerdo de un velatorio. Esa, y el fotógrafo que contrató mi abuelo, para que hiciera fotos con los familiares alrededor del cajón.  Esto generó una discusión con sus hijas, o sea mi madre y sus hermanas, que se negaban a posar allí. Yo no recuerdo si los nietos posamos para la foto, y nunca supe el destino de esas fotos. Probablemente serian para la familia de Italia, pero era muy pequeño y esos detalles no me los contaban, ni a mí me preocupaban.

El siguiente gran funeral fue el de mi madre, aunque allí ya tenía 18 años. Fue multitudinario. Recuerdo el cortejo fúnebre hacia el cementerio, en el que perdí la cuenta del número de coches que lo seguían. Y con los años descubrí que cuando uno muere joven los funerales son más numerosos. Cuando uno se muere mayor, es probable que muchos de los amigos también hayan muerto. Que difícil debe ser esto. Es como esperar nuestro turno.

En todos los velatorios hay muchas flores. Coronas y ramos grandes cruzados con unas cintas donde se describe a la familia o entidad que la envió. He leído que lo de las flores es una costumbre de más de diez mil años y tiene que ver, por un lado a la tradición de acompañar al difunto con un ajuar funerario, y por otro, con la necesidad que existía de tapar los malos olores de la descomposición.  A mí me ha pasado que de alguna forma, relacioné el olor a flores con los velatorios. Y nunca en mi vida he regalado flores a nadie.  Prefiero regalar una planta que crezca y que dé flores. Siempre digo que las flores son para los muertos. Es una manía mía.

Como escuché alguna vez, la muerte es lo único que tenemos garantizado.  Y cada cultura tiene sus costumbres. He visto en muchas películas, esa costumbre de que algún allegado suba a un estrado, y dedique unas palabras al fallecido. En otras, un funeral  termina en una especie de fiesta, con comida, música y alegría dentro de la tristeza. 

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Esto me parece que está muy bien y me da un poco de envidia sana. Me parece que tendré que pensar en organizar algo de este estilo para cuando me toque. Aunque espero que falte mucho para eso.

17 comentarios en “Funerales”

  1. Mi abuela suiza falleció hace 7 años e hicimos nuestro último viaje allí para organizar los preparativos del funeral. Allí es tradición hacer una comida después. Fue mi primera experiencia y aunque al principio reticente, me pareció una gran idea, pues pese a que en esos momentos no apetecen celebraciones, al final resultó una bonita ocasión para conocer a otras personas que estuvieron cerca de ella en sus últimos años, que además aportaron nuevas y entrañables anécdotas acerca de su vida. Un funeral donde los recuerdos del ser querido también incluyan risas.
    Y aunque también espero que aún falte mucho, me has animado con la idea de organizar algo. ¡Gracias!

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  2. Coincido en esa evolución de los acontecimientos de la vida, desde bodas hasta los funerales. Yo he sido -tal vez- algo especial. Para mi el sentimiento va por dentro y remueve las emociones, pero cuando murieron mis padres, me tocó llevar la batuta de los acontecimientos, a pesar de que tengo tres hermanos mayores. Pero estaban como colapsados. Fui yo quién me encargué de todo. Decían que era duro, porque no lloré, pero no era verdad, nada más lejos de la realidad. Lo que ellos no vieron eran mis lágrimas cuando regresaba a casa tras esas experiencias dolorosas. Un abrazo.

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  3. Pienso como tú, las flores cortadas son para los muertos, tengo prohibido a mi familia y amigos que me regalen flores, prefiero los bombones.
    Me ha gustado mucho tu escrito, muy ameno de leer y muy realista, como la vida y la muerte.

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  4. Antes la muerte era un acontecimiento cercano que se vivía como lo que es, una parte de la vida. Eso era porque los velatorios se hacían en propia casa, como los nacimientos… Ahora vivimos de espalda a la muerte, como si no fuera con nosotros…como si nos creyesemos eternos…Saludos!

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  5. La comercialización de la muerte que hemos experimentado en mi entorno, en las últimas décadas, es impresionante: de la muerte del ser querido en casa y velado por amigos y familiares, de todas las edades, se ha pasado a una muerte en el hospital y tanatorios que más parecen hoteles de lujo que otra cosa. Siempre me han llamado la atención los velatorios que he visto en películas anglosajonas, sin duda, un modelo interesante aunque, como has comentado más arriba, no lo podremos disfrutar. Saludos.

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  6. Mi padre opinaba lo mismo que tu sobre regalar flores, decía que las flores eran para los muertos.
    Estoy de acuerdo en que, hoy en día, los entierros son más un negocio que otra cosa, pero, todos tenemos que pasar por ello aunque yo preferiría que el mío fuera en la intimidad. He visto demasiados velatorios que se reúne gente que, en vida, ni siquiera saludaban al difunto. Un abrazo.

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  7. Has visto “Elizabethtwon”? Pues desde que yo la vi, dije que a mi me hicieran un entierro como ese. Con ave fénix incluida. Además, es una película que vuelvo a ver periódicamente (hace nada la han subido a Netflix así que toca verla), porque trata la muerte de una manera especial.
    Por desgracia, tengo entierros demasiado recientes y demasiado dolorosos cercanos en el tiempo… o tal vez sea que las personas a las que despedimos pesaban mucho en mi corazón. El caso es que a pesar del dolor, tengo un recuerdo bonito de los momentos compartidos en las despedidas con las personas que las querían.
    Beso globo 🎈

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