Aeropuertos

La ciudad de Buenos Aires tiene dos aeropuertos. El internacional de Ezeiza y el Jorge Newbery, en plena ciudad, conocido como “aeroparque”. Cuando yo tenía unos 5 o 6 años, recuerdo una vez que fuimos a este último. No sé porque motivo, pero seguramente alguien conocido viajaría.  Ese día, subimos a la terraza de la terminal, donde en esos años, había una cafetería al aire libre, desde donde se podía ver despegar y aterrizar los aviones, mientras tomabas un café.  Nos sentamos allí y mientras mis padres charlaban, mis ojos se clavaron en la pista y los aviones. Es un aeropuerto pequeño, con una sola pista, por lo que desde esa terraza, todo se veía perfectamente. Los pasajeros subiendo al avión desde la pista, por unas escaleras móviles. La pista muy cerca, donde despegaban y aterrizaban alternativamente los aviones. Todo este conjunto fue una imagen que me impactó, porque desde ese día, en los momentos de espera, disfruto viendo las secuencias similares en cualquier aeropuerto.

Terraza de Aeroparque, hace unos 50 años.

En los aeropuertos se viven muchas emociones encontradas.  A mí me sacuden  principalmente cuatro momentos.

El primero es el comienzo de un viaje o vacaciones. A nosotros nos gusta mucho viajar, y para ello, planificamos los viajes con mucha antelación. El momento de subir al avión, es el comienzo de algo esperado, que genera mucha ansiedad, pero de la buena. Las esperas duran menos, porque hay mucha expectativa. Hasta me gusta curiosear el duty free, aun sabiendo que no compraré nada. Me pido una coca cola antes de subir al avión, y como ya estamos en modo vacaciones, pago con poca preocupación y un poco de resignación, la fortuna que cuesta en el aeropuerto.

Luego el segundo es el regreso, con mucho que recordar, pero con esa sensación agridulce del final y de la próxima vuelta a la rutina. Si hay escalas, las del regreso se tornan insoportables.  En realidad, las escalas son un mal trago siempre, pero las del regreso más aun. Siempre tengo la sensación que cuando regreso, mi maleta sale de las últimas. Las horas de la vuelta tienen más de sesenta minutos.

Para los que somos inmigrantes, y tenemos familia y amigos del otro lado del charco, las siguientes emociones son importantes.

La primera de estas, la vivimos esos  días en los que toca ir a un aeropuerto, porque esperamos la llegada de alguien querido.  Aquí la emoción es directamente proporcional al tiempo transcurrido desde el último encuentro, y al grado de afecto hacia el que llega. De estos factores dependerá la duración del abrazo inicial.

Hoy tenemos redes sociales, llamadas por whatsapp y muchas otras formas de comunicación que hacen que las distancias no lo parezcan, pero hace unos veinte años no era así. Cuando mi padre me visitaba en Madrid, luego de un par de años sin vernos, solo habíamos tenido una decena de cortas llamadas telefónicas, y alguna carta recibida. A veces, le enviaba una cinta de casete, en la que, en una hora, le ponía al día de mi vida madrileña. Así que el reencuentro siempre era emotivo.

Luego está la segunda, que quizás es la más fea. Es el momento de las despedidas.  Aquí también aplicamos el mismo principio que en las llegadas. Todo crece en función al afecto, y el hipotético tiempo que uno calcula que pasará, hasta el próximo reencuentro. En esta situación, muchas veces, me hago el duro, bromeando hasta el último abrazo, para soltar alguna lágrima, camino del parking.

Cuando me vine a vivir a Madrid, comencé a tener una extraña sensación, en estas despedidas, sobre todo, en los regresos a Argentina de mi padre.  Los años iban pasando, y el, envejeciendo. Y en cada despedida me preguntaba si esa, sería la última. Era inevitable, sabía que alguna lo sería. Y llegó, pero no fue aquí, sino en una visita mía a Buenos Aires.  Ese día no lo sabía, pero fue la última vez que nos vimos y  aun hoy recuerdo su cara mientras me alejaba hacia el embarque, y  nos mirábamos.

21 comentarios en “Aeropuertos”

  1. Muy sentido y muy bien escrito. Sospecho que las emociones son las mismas en los inmigrados. Yo ya me he quedado sin familia en Argentina: los viejos han muerto y los jóvenes se han desparramado por el mundo. No sé si volveré.

    Le gusta a 1 persona

  2. ¡Me hiciste recordar los domingos que, a veces, íbamos con mi padre a pasear al Aeroparque! Nos encantaba subir a la terraza y ver embarcar o desembarcar los viajeros. Además, con el río a la espalda, todo un disfrute ver aterrizar los aviones. Lamentablemente, con la remodelación, se perdió la posibilidad de usar la terraza y de disfrutar de la cercanía de los aviones.
    También recuerdo que en 1971, un grupo de bailarines del Teatro Colón con Norma Fontenla y José Neglia que encabezaban el elenco, murieron en un accidente de aviación en las costas del Río de la Plata, nada mas despegar del Aeroparque.
    Saludos Guillermo.

    Le gusta a 1 persona

  3. Ostras, qué bonito texto para llegar hasta una despedida.
    Pues mira, debe ser algo que se percibe aún sin saber. Yo tampoco sabía que la última vez que me despedí de mi padre en la residencia sería la última. Pero sí que supe en ese mismo instante que esa era una despedida especial, y recuerdo su mirada como si fuera esta misma tarde que lo hubiera visto. La forma en que retuvo mi mano unos segundos, su sonrisa. Ya no volví a verlo, por culpa de esta pandemia, y quiero creer que él (dentro de su nube olvidadiza) también retuvo ese momento como algo especial.
    Beso 🎈

    Le gusta a 1 persona

  4. Me has hecho recordar cuando iba con mis amigas, en plena juventud, al aeropuerto y subía a la terraza que tenía cafetería, para ver despegar y aterrizar los aviones. Era algo especial. Hoy ya eso es imposible. Hermoso relato con mucho sentimiento como todo lo que escribes. Gracias por compartir. Un abrazo!!!

    Le gusta a 1 persona

  5. Lastima que ya no sea posible pasar el rato viendo despegar y aterrizar a los aviones si no vas a viajar. Yo no suelo ir mucho a los aeropuertos, pero las pocas veces que iba siempre me pasaba un buen rato enganchada al cristal. Un abrazo Guillermo.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s