Por qué escribo?

Creo que mi primera experiencia literaria, si se puede llamar así, se remonta a mi adolescencia. Con quince años llegó a mis manos una libreta negra, de muchísimas páginas en blanco. Un día decidí transformar esa libreta en un diario. Allí escribía lo que me pasaba y lo que pensaba. Nunca nadie la leyó ni supo de su existencia. Esa libreta se perdió, como tantas cosas, en la mudanza hacia Madrid. Como me habría gustado leerla ahora, y recordar lo que pensaba y me pasaba, desde mi visión de esa edad.

Siempre fui de números. De pequeño, me incliné hacia las matemáticas, y un poco asumí el cliché aquel, que separa las letras de los números, y otro poco, me acomodé en el rol en que me fue poniendo el entorno. Eso que siempre se dice, “soy de letras” o “soy de ciencias”. Con los años me di cuenta que se puede ser de todo, si uno quiere.

Desde hace unos cuantos años, tenía rondando en mi cabeza la idea de volcar al papel, ciertas cosas que había vivido. Y  llegó la pandemia y el ocio del encierro. Casi sin querer, comencé escribiendo pequeñas historias en un grupo de whatsapp que tengo con treinta de mis antiguos compañeros de instituto. Ya es un milagro conservar el contacto con tantos después de cuarenta años.

Todo empezó con pequeñas anécdotas de nuestras aventuras adolescentes, que compartimos en esos años de instituto. Pero luego fue a más. Y descubrí que me gustaba recordar historias. Y dejarlas por escrito.

Mi madre tuvo un pasado “periodístico” que quizás me sirvió de inspiración.

Recuerdo que cuando yo estaba en quinto grado, en 1975, en una reunión de la UPF (unión de padres de familia) surgió la idea de crear algún tipo de boletín para informar a los padres, acerca de las actividades del colegio.

Mi madre, junto con otras dos madres de alumnos, se ofrecieron voluntarias, y juntas, comenzaron esa aventura. Una aventura que creó una amistad entre ellas, de esas que son para toda la vida.

Sin ningún tipo de experiencia previa,  crearon desde cero un boletín mensual. Aquella revista dirigida a las familias colegio y el instituto, comenzó siendo cuatro folios grapados, donde redactaban reportajes del día a día, relacionadas con la institución.

 Todo era muy artesanal. Se aprovechaban los pocos recursos que ofrecía la sala de profesores. Hoy nos parece el jurásico, pero, en esa época, no existían las fotocopiadoras, así que para publicar un boletín de 4 o 5 folios, previamente había que escribirlas a máquina en algo que se llamaba esténcil. Era una hoja especial que al escribir generaba perforaciones de las letras. Esa hoja se ponía en un mimeógrafo que giraba pasando la hoja por la tinta. La tinta pasaba por los agujeros, quedando en el folio. Un invento del pasado.

Se hacían unas 1000 copias, una para cada alunmo, que se grapaban y se les ponía el número de edición con un sello de goma.

Meses más tarde, otras madres colaboraron, y también nosotros, los hijos.

Los que teníamos a nuestras madres trabajando allí, luego de estar toda la tarde jugando al fútbol, en los campos del colegio, pasábamos por esa sala de profesores, reconvertida en redacción e imprenta, y colaborábamos grapando ejemplares o poniendo el número con el sellito en la portada. Aun recuerdo estar allí, con el ruido de fondo del mimeógrafo haciendo copias. No faltaba el mate y a veces hasta caía algo dulce.

Luego, ya tarde, pasaba mi padre a recogernos para ir a casa.

Con el tiempo, aquello empezó a crecer, y algunos padres colaboraban con publicidad.

La publicación fue prosperando, y nuestras madres dieron el relevo a otras, cuando nosotros fuimos dejando el colegio.

En el año 2000, con motivo del 25 aniversario de ese boletín, se publicó un número especial que tenía un reportaje que homenajeaba a las fundadoras, y recordaba a mi madre, la única fundadora ausente. La semana pasada, mientras ordenaba unas cajas, me encontré con ese ejemplar, que en su día me la enviaron. No me sorprende ver que aun la conservo. Ya saben, el síndrome de Diógenes me persigue….

No sé por qué escribo. Quizás para fijar en mi memoria trozos de mi vida. Puede que para compartirlos. O tal vez como continuación de aquella libreta negra.

Y lo más probable es que ese pasado de mi madre, no tenga nada que ver con escribir en un blog. Pero me gusta la idea de haya sido en parte su legado.

23 comentarios en “Por qué escribo?”

  1. Lo que vemos hacer a nuestros padres siempre nos influye, pero luego cada uno tenemos nuestros talentos personales y el tuyo es, evidentemente, recordar detalles y contar historias.
    Saludos de una ex-ingeniera que te lee con gusto desde Alemania.

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  2. Me ha encantado tu historia, qué bonito recuerdo. No creo que sea síndrome de Diógenes, yo me inclino porque ese boletín es un pedacito más de tu madre que vive en ti. Sigue compartiendo historias tan enriquecedoras con nosotros. Nos ayudan a seguir vivos. Un fuerte abrazo

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  3. Qué bonito recuerdo. Un poco como tú, me fui por los números en lugar de las letras por necesidad. Hay más trabajo para el que quiera medir o contabilizar. Pero siempre me gustó escribir. Y recuerdo como tú a mi padre, a quien le encantaba leer y escribir, y que aunque publicó un libro (de no ficción) nunca pudo cumplir su sueño de crear ficción. Se lo llevó la vida muy temprano. A mi también me gusta pensar que escribo como parte de su legado. Tus historias son fluidas, de una gran sinceridad y tocan a los lectores por sus observaciones cotidianas y humanas. 🤗

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  4. Yo también me pregunto ¿Por qué escribo?. Y mi respuesta es que no quiero que mis historias mueran conmigo. Soy una privilegiada que ha tenido y tiene una vida increíble y me gustaría que alguien, a ser posible alguien cercano, se diera cuenta que todo acaba, lo bueno y lo malo. Pero lo que te atreves a compartir, a contar, sigue viviendo en los demás. Y eso, Guillermo, es maravilloso. Un abrazo.

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  5. Pues recuerdo que esta pregunta la respondía hace no mucho (¿un año?) en otro blog y repito aquí lo que escribí entonces: para no dejar dentro lo que pugna por salir, para escupir a la pantalla lo que no quiero que se pudra dentro, para ver en letras lo que me gusta de la vida, para meterme en los cuentos que me invento, para crecer…
    Bueno, más o menos.
    Por otra parte, personalmente me encanta leerte. Tienes una forma de expresarte muy amena y haces perfectamente visible todo lo que cuentas, así que da igual si eras de ciencias, porque las letras también son tuyas.
    Eá, beso 🎈

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