Sin abuelos

Hace mucho calor estos días en Madrid, lo que hace que me cueste dormir por las noches.  Esos momentos de insomnio, los suelo pasar escuchando la radio, como ya he contado alguna vez.

Una madrugada de estas de calor, escuchaba un programa de los que hay a las tres de la mañana, y que ni se como se llama. En él, le hacían una entrevista a una actriz, que yo no conocía. Ella contaba la relación que tenia con su abuela, y lo importante que ella había sido en su vida.

Me quedé pensando en eso. Y  retrocedí en el tiempo, hurgando en la historia familiar. En los abuelos de mi familia, o mejor dicho en la ausencia de ellos.

Siempre sentí curiosidad por esa relación tan especial que algunos tienen con sus abuelos. He visto a amigos muy unidos con ellos, o recordando con nostalgia, el pasado vivido en común. Nunca lo viví y supongo que me hubiera gustado. Pero parece que somos una familia sin abuelos.

Primero pensé en mi caso, tres de mis abuelos murieron cuando yo tenía cuatro, cinco y ocho años, respectivamente. De ellos tengo muy pocos recuerdos. Solo quedó mi abuelo materno, pero la verdad, nunca ejerció de abuelo. Era una persona muy estricta y poco amigo de los gestos afectivos. Así que solo lo veía en los cumpleaños y poco más.

Luego pensé en mis padres. Ellos eran hijos de inmigrantes, ya que mis cuatro abuelos habían nacido en Italia, y estaban en Argentina antes de cumplir los treinta. Por ello, mis padres ni siquiera conocieron a sus abuelos. Y el máximo contacto que supongo que han tenido en esos años,  fue epistolar. No recuerdo ningún comentario de ellos respecto de sus abuelos. Al fin y al cabo, uno no echa de menos lo que nunca tuvo.

Y luego llegaron mis hijas. Ellas tampoco tuvieron abuelos. Cuando nacieron, de sus cuatro abuelos, solo mi padre estaba vivo, pero a 10000 km. En los menos de 10 años que coincidieron en este mundo, solo se vieron unas pocas veces.  

Cuando eran pequeñas, muchos de nuestros amigos, podían hacer algún viaje, dejando sus hijos al cuidado de sus abuelos. No fue nuestro caso. Absolutamente en todos los viajes que hemos hecho, nuestras hijas vinieron con nosotros.  Curiosamente, lo que en ese momento se podía percibir como una desventaja, se convirtió en una enorme ventaja, que hace que hoy sigamos disfrutando de viajes los cuatro juntos.

Recuerdo que cuando mi hija Claudia tenía unos doce años, un día en el colegio, tenían que hacer algún tipo de trabajo en referencia a los Abuelos. Ella levantó su mano y le dijo a su profesora que no lo podía hacer. Su profesora le preguntó por qué. Y ella le contestó con naturalidad: “todos mis abuelos están muertos”. Por lo visto, la profesora se incomodó bastante.

Por diferentes circunstancias,  a tres generaciones distintas de mi familia, nos tocó vivir una situación similar.

El tiempo pasa, y veo que más tarde o más temprano, es probable que un día recibiré el titulo de abuelo.  Cuando en familia hablamos de este tema, yo siempre digo que los hijos los cuidan los padres. Y todos me dicen que quieren verme el día que eso pase, y recordar mis palabras. Puede que tengan razón, ni yo lo sé. Lo que sí espero, es romper con esa “tradición” y vivir lo suficiente, para estar presente cuando tenga nietos.

21 comentarios en “Sin abuelos”

  1. Yo no soy abuela, pero creo que se debe sentir un amor muy especial, aunque estoy de acuerdo contigo, los hijos los debes de criar los podres no los abuelos.
    Saludos.
    Pd: Aqui en Andalucía también hace mucho calorrrrrr😥

    Le gusta a 2 personas

  2. Tengo una historia similar, solo conocí a mi abuela materna, quien no se llevaba con mi mamá y se distanció de sus nietos. Yo migré y no la vi más. Yo escribo novelas y tengo, en dos de ellas, abuelas como personajes secundarios; son protectoras y cariñosas (aunque no perfectas). Siempre he pensado que quizás las he creado como me hubiera gustado tenerlas.
    Un relato con mucho sentimiento y añoranza.

    Le gusta a 2 personas

  3. Historias de vida, historias de emigraciones. ¡Es una lástima que no pudieras disfrutar de tus abuelos! La añoranza en tu relato traspasa la pantalla.
    Yo tuve la gran suerte de convivir mucho con mis abuelos maternos, a los paternos no los conocí. Así que tengo las dos vertientes para poder contar. Y es evidente que en mis cuentos, en mis escritos, mi abuelo y mi Memé aparecen y participan de mis recuerdos. Forjaron una parte importante de mi ser.
    Es cierto, a los hijos los deben criar los padres. ¿Y nadie más? ¡No estoy de acuerdo!. Esas esponjitas que son los niños y los adolescentes absorben todo lo que tienen alrededor. ¡Por suerte! porque de esa forma van armando el puzzle con el que luego tomarán sus decisiones de vida. Eso no quiere decir que los abuelos se hagan cargo de sus nietos porque sus padres tienen otros quehaceres. Cada uno tiene su rol, pero el rol de los abuelos, con sus recuerdos, con su sabiduría y su experiencia de vida, es (o para mí, debe ser) un rol importante.
    ¿Nunca has encontrado en tu vida, alguien que te ha marcado, que te ha dado pautas o consejos que te han servido? Pues piensa que, además esa persona tuviera en su memoria experiencias de otros miembros de tu familia. ¡Es maravilloso!
    ¡Ya sé! No siempre los abuelos son así, la vida es impredecible y te regala cosas o personas que preferirías no tener cerca. Pero la vida es así y hay que aprovechar de ella lo más posible. Por eso, me alegro por los niños que tienen la suerte de contar con alguno de sus abuelos en su vida. Y te deseo que puedas, algún día, disfrutarlo, porque es diferente a cualquier otra relación.
    Un abrazo Guillermo.

    Le gusta a 1 persona

  4. Yo solo conocí a mis dos abuelas, dos personas maravillosas siempre con sus brazos abiertos, sus consejos sabios y su disposición a echar un capote cuando la situación lo requería. No las puede disfrutar mucho tiempo y lo lamento. Después, mi mujer y yo también emigramos a otra ciudad, y mis hijas nos hablaban de lo duro que era para ellas ver como a los compañeros/as del colegio los recogían sus abuelos y ellas no tenían a los suyos. Por fortuna, regresaron a tiempo de poder disfrutar de su abuelo paterno y aún disfrutan de sus dos abuelas.
    Y ahora que yo también soy abuelo, te aseguro que es algo absolutamente hermoso, una inyección de energía y ganas de vivir como no hay otra. Ver como crecen, y como te llaman abuelo es una emoción indescriptible. Te deseo que lo seas y que puedas vivir esa experiencia maravillosa, única, disfruta de tus nietos, sin la obligación de educarles, que es de sus padres, a los abuelos nos toca disfrutar con ellos.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s